Convertir una casa normal en un hogar domótico dotado con las tecnologías más avanzadas en materia de control energético, seguridad y comunicaciones cuesta entre 1.500 y 3.000 euros. Este coste se amortiza en cuatro años gracias al ahorro energético que permiten estos equipamientos. Con las instalaciones que incluye una casa totalmente domótica se puede llegar a ahorrar un 25% de energía como mínimo, y hasta un 50% si la vivienda está equipada con sistemas de energía geotérmica y solar. Son datos de Asimelec (Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica), que ha recreado en Madrid un hogar totalmente domótico de 150 m2 que se puede visitar en la página web www.hogardigital.asimelec.es o con cita previa (91.535.96.17). Las aplicaciones de esta vicienda domótica son múltiples: en la puerta de entrada, el videoportero conecta con un canal de la televisión para poder ver quién llama, así como con el móvil o Internet para contestar. Ya en el interior, un simple comando de voz puede encender o apagar las luces, la calefacción o subir las persianas, algo que también se puede hacer por teléfono. Además, mediante unas pantallas el habitante recibe información sobre el consumo energético de la vivienda y la comparativa con el ahorro experimentado a nivel nacional. Todo el hogar está equipado con fibra óptica, que permite recibir señal de televisión en alta definición (e incluso en 3D en el futuro) y banda ancha de internet. La casa está dotada de modernos sistemas de seguridad como detectores de movimiento, alarmas antiincendios o de hurto, e incluso sistemas de pánico para que los mayores puedan encender la luz o avisar a emergencias con un comando de voz. La cocina cuenta también con un sistema que detecta humo, fugas de gas o pérdidas de agua. Además, el sistema puede memorizar diferentes modos de iluminación (para ver una película, basta pulsar un botón para que se bajen las persianas, se apaguen las luces y se despliegue una pantalla de proyecciones). Lo mismo ocurre con las temperaturas del agua en el baño (no sale agua hasta que no llega a la temperatura elegida, lo que permite ahorrar) o los tiempos de duración del caudal (que se cortan en función de que nos estemos lavando las manos, los dientes…). En la cocina hay electrodomésticos inteligentes. Y, en el jardín, un prototipo de coche eléctrico, un modelo de estación de energía geotérmica, una caldera de condensación y placas fotovoltaicas. Además, un elevador para hasta 180 kilos que funciona con un sistema de vacíos y no requiere instalación ni maquinaria propone otra buena solución para personas con movilidad reducida. Todas estas aplicaciones se pueden manejar desde el teléfono móvil o desde internet. No es necesario tener grandes conocimientos informáticos para poder usar estos equipos, que se adaptan a las necesidades del usuario. Quienes ya han visitado el hogar domótico de Asimelec dicen que es “un proyecto realista, actual y ejecutable. Hoy las empresas españolas son capaces de desarrollar esta tecnología”.
Convertir una vivienda normal en domótica cuesta entre 1.500 y 3.000 euros
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